Los trucos del actor

Los trucos del actor es, quizás, la tercera parte de una trilogía, tal vez, acerca de lo que del acontecer teatral se nos escapa, su intangibilidad. De igual manera que Yoshi Oida reflexionaba sobre su saber en Un actor a la deriva y en su El actor invisible, nos presenta, aquí, con un prefacio Peter Brook y notas de Lorna Marshall, un recorrido que no parte ya del escenario y del tiempo en el teatro, ni de la codificación del Kyogen o del Kabuki o los  mundos de samuráis, sino de la presemiótica, o la preparación misma para la trasformación; las pistas, las ceremonias al borde de lo intransferible para que, con el aliento del Dios del Teatro, suceda todo intercambio, acontezca, en el convivio, el milagro de la encarnación.

Un viaje que, más allá de la técnica, nos habla de un proceso ritual y creativo que, como ya hablará Michael Chejov, o Jacques Lecoq en El cuerpo poético, nos rescata la imaginación y el training (también espiritual) para facilitarselas al actor o, al menos, proporcionarle otras vías con las que afrontar el fingimiento de su interpretación. De este modo, en  Los trucos del actor, Oida avanza sus claves a la par que relata experiencias y ejercicios psicofísicos que tratan de librarle de sus bloqueos y, así, poder acercarse a toda trascendencia, a toda verticalidad, es decir, los aspectos o puentes que intentan dirigir al actor con su territorialidad (tal y como define Dubatti a uno de los niveles de convivencia y tensión que afectan al cuerpo actoral en la dinámica de la poíesis) hacia a esa nada que busca y necesita compartir su vacío con el del espectador. Lecciones de experiencia con las que Oida nos remite a comportamientos, circunstancias, al fin y al cabo, disciplinas que abordan el cuerpo como templo, como áurea, para que en el actor de teatro reviva su consciencia desde la misma  mañana en la que abandona su hogar para encaminarse al edificio teatral. A sus misterios.

Robert March // Universitat de València

Un comentario en “Los trucos del actor

  1. La verdad es que la editorial Alba, sello del libro que reseña March, se está volcando en su notable colección sobre artes escénicas y, por lo tanto, merece nuestros elogios. Ha recuperado escritos clásicos de figuras cumbre del teatro del XX (Stanislavski, Brook, Mamet, Brecht, Kantor), facilitando un material imprescindible a los estudiosos de la práctica escénica.

    Su catálogo se puede consultar aquí:
    http://www.albaeditorial.es/

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s