“Hay que crear y educar espectadores de teatro clásico”

Comencemos por una obviedad: sin actor no hay teatro.

Me permito ser sentenciosa porque durante demasiado tiempo, y aun hoy en día, los especialistas en teatro suelen olvidarlo. Actores y estudiosos del teatro, como digo, suelen llevar caminos separados, pero no va a ser este el caso, pues durante unos pocos metros de este figurado camino, iré de la mano de Rubén Rodríguez Lucas (RRL), que estudió en la Escuela Superior de Arte Dramático de Valencia, en la que trabajó como profesor de Literatura Dramática, y actualmente compagina su trabajo de actor con la docencia en la Escuela Municipal de Teatro de Castellón.

RD: Rubén, ¿crees que existen prejuicios por parte del público o de los mismos actores ante el teatro clásico?

RRL: Supongo que algo hay. En general, el público que no va a ver una obra del barroco español, es porque lo relaciona con algo aburrido. Cuando pregunto a mis alumnos sobre este tema, la mayoría me contestan que vieron una obra y que no les gustó nada. Hay que crear y educar espectadores, pero con mucho cuidado al elegir con qué obra se hace. Sobre los actores decirte que sí, los hay con prejuicios ante el teatro clásico, como también los hay hacia los textos contemporáneos. Para mí esto es terrible. Un actor tendría que amar el teatro sin importarle si es clásico o no. Todos tenemos nuestras preferencias pero si un actor decide representar un texto, no se puede permitir prejuicios, no es honesto.

RD: ¿Cuál crees que es la mayor dificultad a la que se enfrenta el montaje de un texto teatral barroco?

RRL: Pues, a mi parecer son varias. La primera dificultad sería encontrar un buen adaptador del texto que se pretende llevar a escena. No se trata de cortar el texto dramático sin más o respetar hasta la última coma, es necesario pensar en la escena, en la representación. Cuando ya tienes el texto dramático vienen las dificultades del montaje propiamente dicho. Los primeros problemas serían económicos. Poner en pie una obra del Barroco español requiere un reparto amplio, escenografía, vestuario, etc. Normalmente una compañía teatral no puede enfrentarse a esa inversión.

RD: El cauce expresivo de la comedia barroca es el verso, y eso puede ser un problema que obstaculice la comunicación con el público actual, pero ¿y para el actor? ¿qué supone?

RRL: Para el actor supone un trabajo extra y en muchos casos una gran dificultad. La gran mayoría de actores no estamos habituados a trabajar con textos en verso. En las escuelas de interpretación, el verso es una asignatura pero la carga lectiva es muy pobre y no siempre el profesorado es el idóneo. Ni el actor ni el público tienen acostumbrado el oído a la rima, a la música y el ritmo que requiere el verso. Es una asignatura pendiente. El teatro de Lope, Tirso, Calderón, etc. es nuestro patrimonio, deberíamos conocerlo más.

RD: Personajes como don Crespo, Segismundo, don Gil o Peribáñez ¿requieren una construcción, desde el punto de vista actoral, muy diferente de la de personajes más contemporáneos?

RRL: Cada tipo de teatro requiere sus propias necesidades a la hora de interpretar, al igual que no es lo mismo un personaje cómico que otro dramático. Aun así el punto de partida para la construcción de los personajes es el mismo, un análisis del texto con detalle y profundidad. Una vez terminado esto, yo busco las motivaciones del personaje, los objetivos y las posibles acciones físicas. ¿Diferencia con un personaje contemporáneo? La forma de expresarse, el verso. La dificultad es hacer creíble y orgánico lo que dices, respetando el tempo de los versos.

RD: ¿Cómo ves la situación en la Comunidad Valenciana en cuanto a la puesta en escena de las obras clásicas?

RRL: La situación en la Comunidad Valenciana, como en el resto del territorio nacional, podría mejorar pero es algo difícil de conseguir. Como decía antes, poner en pie una comedia del Siglo de Oro no puede hacerlo cualquiera por su elevado coste. Hoy en día la mayoría de los montajes clásicos se hacen desde administraciones públicas. En los últimos años, Teatres de la Generalitat Valenciana ha llevado a escena a Gaspar Aguilar, Guillén de Castro y al propio Lope, pero no podemos volcar todas nuestras expectativas en Teatres, pues su función no solo es producir teatro del Siglo de Oro. Me preguntas que cómo veo la situación, la veo mal, la situación es dramática. Hay poca producción de teatro clásico pero si de repente tuviésemos cinco obras al año en Valencia, no se resolvería nada pues no hay lugares donde representarlas.

RD: Por último ¿qué personaje del teatro clásico te gustaría interpretar?

RRL: Lo tengo clarísimo. Me encantaría interpretar a Caramanchel, el criado de doña Juana en Don Gil de las calzas verdes. Es un personaje divertido, descarado, lleno de dobles intenciones, burlón. Por todo esto me gustaría interpretarlo, aunque es un personaje que dudo que me ofrezcan pero… ¡quién sabe!

RD: Rubén, ¿te veremos pronto sobre un escenario?

RRL: Si todo va bien, la primera semana de junio estrenaré Trasmutación en la Capilla de Universitat de València. Es un proyecto en el que estamos varias personas de diferentes disciplinas. Tres compositoras están componiendo música a partir del texto. Estudiantes de Bellas Artes estarán en escena arropándonos a la chelista que interpreta la música y a un servidor. Estoy encantado con cómo se está gestando este nuevo hijo y, por supuesto, todo el que quiera asistir a su nacimiento, está invitado.

Si quieres conocer mejor a Rubén, puedes hacerlo en:

http://rubenrodriguez.carbonmade.com/

Rosa Durá // Universitat de València

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