Paradojas del arte dramático

Hollywood nos ha vendido el mito de que el mejor actor es aquel que se identifica y con su personaje, que siente y piensa como él hasta el punto de confundirse con este. Los pedagogos del Actor’s Studio y sus discípulos más o menos directos leyeron de este modo al primer Stanislavski, y de ahí que buena parte de los métodos de enseñanza que se venden como técnicas de formación interpretativa estén más cerca del psicodrama que del verdadero arte dramático.

Repasando Paradoxe du comédien de Diderot he encontrado algunas citas que considero que debería tener presente cualquier aspirante a artista en estos tiempos en que el naturalismo al estilo americano parece ser la única vía para la interpretación.

Sobre las diferencias entre arte y vida:

“Nada ocurre en escena como en la naturaleza”
“Lleve usted al teatro su comportamiento familiar, su expresión simple, su postura cotidiana, su gesto natural, y verá cómo su interpretación será pobre e insuficiente”
“Un medio seguro para interpretar de forma mediocre es interpretarse uno a sí mismo”
“Usted me habla de algo real, y yo le hablo de una imitación, usted me habla de un instante fugitivo de la naturaleza, y yo le hablo de una obra de arte, pensada, elaborada”

Sobre la supuesta sensibilidad del actor:

“¿Por qué el actor habría de ser distinto del poeta, del pintor, del orador, del músico? Sus rasgos característicos no se presentan en el furor del primer impulso, sino en los momentos tranquilos y fríos, en los momentos totalmente inesperados. La sangre fría debe templar el delirio del entusiasmo”
“La sensibilidad no es en absoluto la cualidad de un gran genio. […] No es su corazón, sino su cabeza la artífice de todo”
“Todo su talento consiste no en sentir […] sino en reproducir las manifestaciones externas del sentimiento tan fielmente que engañe al espectador”
“Las lágrimas del actor proceden de su cerebro”

Sobre su capacidad de desdoblamiento:

“El actor puede, siguiendo el sueño de su memoria, crecer, verse, juzgarse y juzgar las impresiones que suscita”
“El gran actor observa los fenómenos. El hombre sensible le sirve de modelo, porque medita sobre él y a partir de esta reflexión encuentra lo que debe añadirle o quitarle para mejorarlo”

Sobre la comunicación de la emoción:
“No vamos al teatro para ver llorar a los actores, sino para que sus discursos nos hagan llorar a nosotros, porque la verdad de la naturaleza no es igual que la verdad de la convención”
“Los actores causan impresión en el auditorio no cuando están realmente furiosos, sino cuando representan correctamente la furia. […] Lo que la misma pasión no consigue sí lo hace posible la pasión bien imitada”

Sobre su ductilidad:

“El actor es el alma de un títere gigante que lo envuelve”
“Un gran actor es una marioneta maravillosa cuyos hilos mueve el autor”

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