Miscelánea teatral

*Los antiguos griegos denominaban a todo el continente africano, por sinécdoque simplificadora, Libia. En el imaginario cultural de los Siglos de Oro, Libia era considerada una tierra misteriosa, ignota, repleta de peligros terribles.

Mapa de África del siglo XVI

A siglos de distancia del relativismo cultural y las teorías postcoloniales, los autores españoles del XVII no se molestaban en cuestionar si sus teorías sobre África eran ciertas o pura superstición bañada de odio a lo extranjero. Por ello, usaban frecuentemente la dimensión geográfico-connotativa de Libia para referirse a aspectos negativos o peligrosos. Así, siempre que una mujer se mostraba cruel y desdeñosa, se la comparaba con un frío y fiero animal: la sierpe libia. Una clase de culebra mortal que atacaba a los viajeros audaces que se acercaban a las costas africanas. En Peribáñez, el Comendador exclama ante la inaccesible Casilda:

¡Ah, crüel sierpe de Libia!
Pues aunque gaste mi hacienda,
mi honor, mi sangre y mi vida,
he de rendir tus desdenes,
tengo de vencer tus iras.
 

Ahora que Libia lucha por destruir su particular sierpe interna, conviene recordar los versos de Lope de Vega que dan inicio a su famosa canción sobre la libertad:

¡Oh libertad preciosa,
no comparada al oro
ni al bien mayor de la espaciosa tierra!
Más rica y más gozosa
que el precioso tesoro
que el mar del Sur entre su nácar cierra,
con armas, sangre y guerra,
con las vidas y famas,
conquistado en el mundo;
paz dulce, amor profundo,
que el mal apartas y a tu bien nos llamas,
en ti sola se anida
oro, tesoro, paz, bien, gloria y vida.

Portada del núm. 131 de "Mercurio"

*La revista de libros Mercurio, editada por la Fundación José Manuel Lara y difundida de forma gratuita en las librerías nacionales, dedica el número del mes de mayo a “Teatro, palabra en acción”:

Este año se conmemora el 75 aniversario de la muerte de Valle-Inclán. Por este motivo, en este número de Mercurio, Manuel Alberca glosa la figura del maestro que innovó el lenguaje escénico e inventó un teatro radicalmente moderno; César Oliva razona que la vigencia del teatro clásico se debe a que “los públicos de ahora, descubren en los clásicos zonas de reflexión que no tienen otras ofertas”;  Nuria Espert repasa en una entrevista con Rosana Torres su trayectoria y afirma que “todos los actores podemos hacer el peronaje que sea, si se crea la complicidad necesaria”;  José Ramón Fernádez escribe sobre las generaciones más jóvenes, que aprendieron de la primera promoción de autores que escribió sin censura; Andrés Peláez recupera las figuras de tres pintores escenógrafos de la II República y finalmente Eduardo Mendoza escribe acerca de las dificultades y claves de las adaptaciones teatrales.

(Fragmento del editorial titulado “Puro teatro”)
Yaiza Álvarez, Katia Maccarone, Denis Rafter, yo y Alberto Gutiérrez. Cuatro filólogos rodeando a un hombre de teatro.

*En las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro de Almería, el pasado mes de abril, vimos como un hombre, cuando lleva dentro el veneno del teatro, es capaz de realizar, en poco más de una hora, 20 personajes shakespereanos diferentes y dejar al público obnubilado y profundamente feliz. Denis Rafter es un crack; no existen más definiciones. Del dubitativo Hamlet a las brujas de MacBeth, del avariento judío Shylock a los “enriques” de la corona inglesa, pasando por Otelo o Calibán. Y todo en la lengua de Marlowe ante un auditorio español. Genial.

*Y de propina, un soneto de Góngora dedicado a su estimadísimo Lope y al tropel de seguidores que le aplaudían en los teatros (hoy serían fans en facebook y le escribirían en el muro atosigándole: “¡Pero qué regrande eres! ¿Para cuándo un segundo montaje de El castigo sin venganza?”, “Lope, te quiero, ¿es verdad que lo has dejado con la Osorio?”, “Tus fans del Corral de la Olivera te echan de menos. ¡Ojalá te destierren otra vez a Valencia!”, etc.)

Patos de la aguachirle castellana,
que de su rudo origen fácil riega,
y tal vez dulce inunda nuestra Vega,
con razón Vega por lo siempre llana:
 
pisad graznando la corriente cana
del antiguo idïoma y, turba lega,
las ondas acusad, cuantas os niega
ático estilo, erudición romana.
 
Los cisnes venerad cultos, no aquellos
que escuchan su canoro fin los ríos;
aquellos sí, que de su docta espuma
 
vistió Aganipe. ¿Huís? ¿No queréis vellos,
palustres aves? Vuestra vulgar pluma
no borre, no, más charcos. ¡Zabullíos!
 
"Patos", lienzo de Jakob Bogdani
(Góngora, acusado de culteranista por Lope y Quevedo, realiza una fuerte crítica al estilo llano y popular del Fénix. “Aguachirle” es una bebida floja y deslavazada. El adjetivo “castellana” es porque Lope y sus seguidores lo eran. Góngora era andaluz. “Rudo origen” es alusión a la prolijidad y al poco pulimento de los versos lopescos. “Nuestra Vega” es un evidente juego de palabras con el apellido de Lope. Con “corriente cana” se refiere al antiguo estilo del idioma castellano. La “turba lega” es el conjunto de ignorantes que asisten al teatro. Con la expresión “cuantas os niega”, Góngora acusa a los apasionados por Lope de indignos a la cultura griega y romana -de la que él se consideraba heredero-. Lógicamente, “los cisnes cultos” son los poetas cultos, como Góngora, en oposición al cisne-ave que canta antes de morir (y a los “patos” amigos de Lope). “Aganipe”: La fuente consagrada a las musas. El que bebía de ella quedaba facundo y docto. “Palustres” es un adjetivo derivado de palude, que significa charco. “Borre” es usado aquí en el sentido de “enturbie”).

Purificació Mascarell // Universitat de València

2 comentarios en “Miscelánea teatral

  1. Magnífica miscelánea, Puri. Buen material tienen los estudios culturales con estos textos. Muy curiosa la asociación de Libia-África-Misterio-Amenaza-Sierpe-Mujer…

    Y ahora comparto otra extrañeza. Volviendo sobre la mitificación de lugares extranjeros y extraños, me encontré (en una de estas cosas raras en las que uno trabaja alguna vez) esta alusión a Cracovia de Pero Tafur (Andanças e viajes, 1457):

    “É allí quisiera yo yr á ver á Cracovia, que es la mayor çibdat de su reyno, é non pude; é quisiera verle correr monte de tigres, que es la más señalada cosa que se faze en aquellas partes, que son bestias muy bravas é muy peleadoras é muy ligeras, é es una grant montería é non se faze sinon con muchas gentes é muchos canes, é es la carne buena de comer”…

    Es la primera referencia en español a esta ciudad polaca (según el CORDE). Cracovia, ciudad de tigres feroces y comestibles. ¡Fantástico! Por cierto, Hungría, Polonia, Moscovia, etc. son espacios que se nombran a menudo en el teatro de siglo de oro, siempre con un transfondo mítico.

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