Almagro

Pasado mañana empiezan las XXXIV Jornadas de Teatro Clásico de Almagro. Aunque ya les he dedicado algunas líneas a las Jornadas en otras ocasiones , me apetece ahora un monográfico. Ahora, principios de julio, cuando las comedias famosas acuden, siempre fieles, a su cita en la Mancha..

De Almagro solo puedo hablar con sentimentalismo, porque está ligado en mi memoria a  buenos ratos, amigos  y descubrimientos.

Almagro es una imagen, la del corral de comedias, tan humilde, casi escondido tras una puerta cualquiera de la Plaza Mayor (si no recuerdo mal, al lado de esta hay otra puerta más solemne y dicen que la gente a veces cree que esa es la del corral).

Pero para los que hemos estado en las Jornadas Almagro son más cosas.

Es el calor de las cinco, cuando, después de una siesta en la Hospedería, donde algunos hemos estado becados, volvemos al Palacio de Valparaíso para asistir a las conferencias de la tarde.

¡Y a esas temperaturas tan extremas no solo hay vida, sino también mucho teatro!

Es una visita guiada al corral de comedias, donde alguien cuenta una anécdota tras otra mientras nosotros imaginamos en el escenario a una compañía  interpretando La dama duende en el siglo XVII. ¿Cómo sería?

Son los espectáculos en cualquier calle, a cualquier hora, en cualquier patio. Un corro de gente que rodea a un artista callejero, niños, risas y exclamaciones de sorpresa. El sol está bajando, acabamos de salir de las Jornadas, vamos a tomar algo a la Plaza Mayor..

Son las prisas entre la cena y el teatro por la noche, es caminar apuradamente hasta el Patio de Fúcares, buscar nuestra butaca, esperar que se apaguen las luces. La obra puede ser, por ejemplo, una versión en francés de  Sueño de una noche de verano, y podemos salir con la sensación de que no volveremos a ver nada mejor en mucho tiempo.

O quizá la función es en el mismo corral de comedias, y una vez más nos evadimos y viajamos a la centuria de Calderón, nos ha tocado el patio, luego somos mosqueteros..  Hasta que una voz mecanizada pide que desconectemos los móviles y vuelta obligada al siglo XXI.

Almagro son siempre unos días entrañables para quienes nos dedicamos a Lope o sus colegas; también para cualquiera que no ande en estos menesteres. Es ocio de calidad y buen ambiente en un auténtico lugar de la Mancha.

Y, en fin,  ya avisé al principio del sentimentalismo de esta entrada..

Isabel Hernando Morata // Universidade de Santiago de Compostela

2 comentarios en “Almagro

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