Érase una vez… la manipulación de la realidad.

No, no cerramos por vacaciones. Lo que pasa es que algunos estamos realizando el circuito de Fórmula 1 del que nos habló hace poco una compañera en el blog, y solo podemos escribir (y a todo prisa) cuando entramos en boxes.

Yo quería hablaros de los kilómetros que llevo recorridos, de los buenos compañeros con los que me he cruzado y de las cosas que he descubierto a través del visor del casco.  Visto lo visto, el Teatro del Siglo de Oro va a toda velocidad y, sus becarios, sin prisa, pero sin pausa. Sumando buenas experiencias. Del AISO al JISO, y adelante: queda mucho camino.

Pero curva pronunciada en el tema. Buscaba en youtube un vídeo simpático con que ilustrar mi entrada y he encontrado unos (en realidad solo uno pero dividido en tres partes) tan simpáticos en apariencia como antipáticos una vez vistos. Se trata del capítulo de la serie “Érase una vez el hombre” dedicado al Siglo de Oro español. Bien, dije al toparlo, qué divertido ver en dibujos animados un resumen de la época en la que se escribieron los textos con los que trabajamos; seguro que tratan el típico contraste entre la decadencia política y el esplendor artístico: con suerte, sacan un monigote de Calderón con cara seria, a ver qué se les ocurre sobre él. Así que este mediodía de agosto, entre sandía y polo de hielo, me pongo a ver los dibujos animados.

Y… ¡Qué sorpresa! ¡Qué indignación! ¿Cómo se puede alterar la realidad con tanto descaro en una serie para niños? De echarle morro a la manipulación de la historia, y en concreto de la española, hay ejemplos a manos llenas; también de la manipulación de la realidad, con el fin que sea. Por desgracia. Por eso nuestro olfato crítico debe ser siempre fino. Pero los niños todavía no tienen un juicio bien formado (por eso la mayoría hicimos la primera comunión), de ahí que esto me resulte especialmente malintencionado.

En España no cuaja el humanismo.  Los españoles son “intransigentes”.  La matanza de los moros parece más bien un espectáculo de lucha libre. Los bosques se talan sin piedad, como si España fuera la selva amazónica del siglo XXI.

Los españoles son unos chivatos llenos de inquina. De los hermosos castillos de Francia se pasa abruptamente a los páramos de Castilla, donde un famélico burrillo da vueltas a la noria. Los pícaros y mendigos llenan las calles y, vaya, no tienen ni de lejos el encanto de Lázaro de Tormes ni de los niños harapientos de Murillo. Quienes se embarcan a América solo piensan en una cosa: el oro. Se enumeran los médicos y científicos más importantes del siglo XVI, pero Miguel Servet no existe.

Ya me he cansado de señalar el modo en que los autores franceses de la serie dejan a sus vecinos como una pandilla de hambrientos y matones: os cedo a vosotros el análisis de este tercer vídeo. Eso sí. Quiero quejarme de una última cosa, de la más grave: al final, aunque el capítulo se queda en el siglo XVI, meten en el mismo saco a Cervantes,  Lope y Quevedo… cuando sus obras más importantes pertenecen al siglo XVII.

Y van y ni siquiera nombran a Calderón.

Isabel Hernando Morata // Universidade de Santiago de Compostela

4 comentarios en “Érase una vez… la manipulación de la realidad.

  1. Cuando me esperaba un amable artículo sobre la feliz y provechosa convivencia de los jóvenes investigadores durante el curso Malón de Echaide y su alto nivel filológico en las comunicaciones presentadas durante el primer congreso JISO en la Universidad de Navarra, me encuentro con una Isabel de palestina y puño alzado (como los del vídeo de Intereconomía) señalando las manipulaciones de la historia del Siglo de Oro español. Y además en la mítica serie infantil considerada un dechado didáctico hasta la actualidad… Desde luego, cómo cargan las pilas los congresos estivales.

  2. Jajajajaj🙂 Sí, es verdad, debería haber hablado del Malón de Echaide, de los jardines, del cartón quijotesco y de largas preguntas del público que no terminan nunca (¿pero al final era 1604 o 1605?). Y de las comunicaciones del JISO. De cómo acaparaban protagonismo las sesiones de teatro, lo que no sé si les gustó mucho a los compañeros de prosa y poesía..

    Y de lo bien que lo pasamos ¿No? Sobre todo de eso🙂

    Ay, cuando seamos mayores y recordemos los congresos de “jóvenes investigadores”, Puri..

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