Popopopo

La pasada noche estaba viendo el telediario con mi hermano mientras cenábamos en el salón (calma: esta entrada no es una escena constumbrista), encantados con la simpática y bondadosa Merkel y el caballeroso Mourinho, enterándonos de los diversos conflictos armados del planeta y las previsiones apocalípticas para la economía mundial, cuando de pronto aparecieron en la pantalla unos titiriteros que viajaban por tierras de Castilla en una pequeña caravana.

Se llaman Popopopo (nombre que resulta casi tan amenazante como Fondo Monetario Internacional), son dos chicos y una chica y lo único que pretenden es aparcar en la plaza del pueblo, llenarla de chiquillos y hacerles pasar un buen rato (es decir, tienen las mismas inquietudes que el Banco Central Europeo).

Ponen voz y movimiento a unos monigotes que provocan la risa de todo el mundo, hacen malabares, mezclan ingenio, sentido del humor y creatividad, se entregan al público. Reconocen que no amasan ninguna fortuna, que les llega con lo justo para comer y viajar y que cuanto más pequeño es el pueblo más ilusión suscitan en sus habitantes.

Viéndolos es difícil no rememorar La Barraca de García Lorca.

También recuerdan a las compañías de cómicos ambulantes de nuestro Siglo de Oro, como aquella con la que se topan Don Quijote y Sancho. Quizá por eso estos teatreros del camino poseen cierto aire de otra época.

Tienen suerte de ser tan humildes: todo lo que les pueden recortar (ahora que la cultura empieza también a ser recortada, no les basta con la sanidad y la educación) son los hilos de sus muñecos. Amigos de la gente sencilla, creadores y creados en el viaje y los pequeños lugares.

Entre tantas noticias que a mi hermano y a mí siempre nos amargan un poco la cena, Popopopo nos trajo por unos minutos el dulce de la cultura popular, el entretenimiento y el teatro en la calle. Que tengan mucha suerte.

Isabel Hernando Morata // Universidade de Santiago de Compostela

3 comentarios en “Popopopo

  1. “Ponen voz y movimiento a unos monigotes que provocan la risa de todo el mundo, hacen malabares, mezclan ingenio, sentido del humor y creatividad”… creía que seguías hablando del FMI.

    Lo que me intriga es en qué cadena viste esta noticia… Dime que fue Telecinco!

  2. En tiempos de crisis siempre se vuelve a la esencia, a lo auténtico, como demuestran estos artistas ambulantes dignos de otros tiempos, y de éste que corre.

  3. Buenas noches,
    mi nombre es Juan Pizarro y soy uno de los integrantes de Popopopo, que tenemos la suerte de realizar “Títeres en ruta” durante los meses estivales.
    Este es nuestro segundo verano de aventura.
    En la compañia, somos catorce miembros, y aunque todos quisieran participar de estas rutas tan especiales, la caravana es muy pequeñita (no nos llegó para comprar otra más grande, de hecho, esta la seguimos pagando aún).
    Por casualidad me he encontrado en google con elenlace a su texto.
    Quisiera agradecerle personalmente sus buenos deseos.
    No sabe hasta que punto me reconforta el saber que de alguna manera, hemos conseguido despertar la simpatia de muchas personas que aunque no nos han visto actuar, más alla de los fragmentos del repor, comparten con nosotros la magía de este proyecto.
    Este verano hemos llegado hasta cerca de sesenta pueblos, algunos de ellos, con poco más de cuarenta habitantes.
    Es una gozada ver como la gente sencilla, está abierta a disfrutar con espectáculos como el nuestro, y le garantizo que aunque actuamos en teatros y grande salas, los aplausos que más nos emocionan, son los de la paisana de noventa años que se pone en pie como buenamente puede y nos agradece de esta manera la visita.
    No soy capáz de transmitirle por este medio las emociones que he experimentado este verano, lo felices que hemos sido en muchos momentos y lo duro que ha sido en otros.
    Tenemos un blog http://www.titeresenruta.blogspot.com donde hemos ido colgando crónicas de las actuaciones, fotos de lugares por donde hemos pasado y algunas cosillas más.
    Lo cierto es que aún me quedan por colgar casi media docena de crónicas, pero se que le gustara verlo.
    La banca no puede hipotecarnos la ilusión, ni hay ningún chiringuito de calificación capáz de ponerle precio a la deuda de cariño que nos han dejado en todos y cada uno de los pueblos por donde hemos pasado.
    Mi más sincero agradecimiento por sus palabras.
    Un cordial saludo, y si me lo permite, un abrazo.
    Juan Pizarro
    POPOPOPO

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