Un auto sacramental en el siglo XXI

El pleito matrimonial del cuerpo y el alma

Teatre Kaddish
Barcelona, 5 de octubre de 2011
Biblioteca de Catalunya

El reto que supone el montaje de cualquier texto dramático clásico parece acrecentarse inexorablemente cuando la obra es un auto sacramental. A las cuestiones que conlleva toda adaptación actual de una pieza escrita hace cuatro siglos se añaden dificultades propias de este género dramático: ¿cómo presentar ante el público de hoy una pieza compuesta como parte integral de una fiesta religiosa ―y un rito social― de gran envergadura, como una exaltación de un dogma teológico? ¿Cómo resolver la adaptación espacial de una obra diseñada para ser representada en el ambiente festivo de las calles y plazas, sobre unos carros ricamente adornados? ¿Cómo hacer que una obra sobre misterios teológicos y cuyos personajes son alegorías que citan la Biblia y a los Padres de la Iglesia resuene con el público contemporáneo?

Pues bien, por todo ello es de loar la apuesta de Teatre Kaddish por montar El pleito matrimonial del cuerpo y el alma, un auto sacramental en el que Calderón de la Barca reflexiona sobre la naturaleza paradójica del ser humano, sobre su condición plural y contradictoria, y lo hace precisamente con una historia que destaca por su humanidad y cercanía. El Alma y el Cuerpo se (re)presentan así como dos jóvenes y tentativos esposos, quienes descubren durante el inicio de su relación lo que los une, pero también lo que los separa, hasta tal punto que el Alma plantea a Dios, no sin remordimiento, que les conceda la separación (por diferencias irreconciliables, como se diría hoy en día). Entre bastidores, intervienen las maquinaciones del Pecado y la Muerte, deseosos por hacerse con el Alma y el Cuerpo respectivamente. La salvación radica, como no puede ser de otra forma, en la vida eterna que otorga el misterio eucarístico, el pan transubstanciado.

¿Qué encontramos en este panegírico religioso? Ante todo, pura teatralidad. Porque el montaje de Teatre Kaddish pone de manifiesto el carácter inherentemente dramático del que Calderón supo dotar a sus autos sacramentales, en los que no sólo se celebra el pan convertido en cuerpo y sangre a través de la eucaristía, sino también la conversión del misterio religioso en acción y palabra teatral. Ciertamente, hay elementos que pueden resultar algo difíciles al público contemporáneo (como algunos pasajes de retórica más culta) o distantes (como las referencias doctrinales que sustentan la petición de nulidad matrimonial), pero no hace falta conocer los orígenes de la división tripartita clásica de las tres potencias del alma ―Entendimiento, Memoria y Voluntad― para ver en estos personajes nuestros propios conflictos como individuos o disfrutar de esta meditación teatral sobre nuestra mortalidad, nuestras limitaciones y nuestros deseos.

En esto radica precisamente la modernidad del auto sacramental calderoniano: en que plantea la existencia en toda su hermosa complejidad, como algo lejano y al mismo tiempo familiar, como una estructura claramente organizada y clasificada pero que no por ello deja de saltar por los aires en ocasiones. Como afirma el director de este montaje, El pleito matrimonial del cuerpo y el alma es una “psicomaquia alegórica”. Tampoco faltan elementos más ligeros, guiños cómicos que no desentonan con el conjunto de la acción (precisamente en la tradición dramática el demonio parece en ocasiones “un pobre diablo” más que en un ser de maldad absoluta).

El auto sacramental es un género poco transitado actualmente por las compañías teatrales, y es una lástima. No sólo porque representa una rica parte de nuestra tradición teatral clásica y supone una contribución fundamental a la historia dramática europea, sino también porque son textos con una poderosa fuerza dramática, incapaces por ello de dejar indiferentes a los espectadores. Y en eso consiste el mejor teatro.

Invitado a “El patio de comedias”:

Alejandro García Reidy 
Universitat Autònoma de Barcelona 
Ficha artístico-técnica: Autoría: Pedro Calderón de la Barca. Versión basada en El pleito matrimonial, ed. crítica de Mònica Roig, Kassel, Reichenberger, 2011. Dirección: Pau Bou. Coreografía: Ana Martínez. Música / Dj: José Gallardo. Escenografía: Núria Inés. Iluminación: Roger Canalias. Producción: Teatre Kaddish /  Teatre Pedra / Soartprat. Intérpretes: Aroa Esteban, Alba José, Ana Martínez, Guillem Motos, Isabel Núñez-Castro, Pedro Olivares y Vanesa Torres.

2 comentarios en “Un auto sacramental en el siglo XXI

    • Gracias Alejandro por tu pasión por el teatro. La verdad es que me has puesto los dientes largos porque he de reconocer que no he asistido jamás a la representación de un auto sacramental, lo que me encantaría hacer. Desde luego, y en contestación al comentario de Jose, creo que nuestro punto de vista es coincidente: hoy en día lo que puede ofrecer el género se circunscribe al componente teatral, así que la polémica no se aviva. Aunque deba hablar sin conocer directamente qué tipo de espectáculo para los sentidos debe ser una puesta en escena de ese cariz –me he esforzado en imaginarlas en los lugares para las que fuerion concebidas–, si el montaje que propone Teatre Kaddich cumpliese solamente con la mitad de mis expectativas, ya me daría por satisfecha.

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