Octubre es teatro

Tras los festivales de verano y la transición soñolienta que siempre es septiembre, octubre resucita el arte teatral en medio de un otoño que no acaba de cuajar e invita a todo menos a estar en casa.

¿Os acordáis cuando Eduardo Vasco desnudaba el escenario para que los versos de Lope, Calderón y compañía fueran su único y mejor adorno? ¿Cuando construía una atmósfera con los mínimos elementos (tres bancos o varias sillas, algún objeto básico de atrezzo) y una escenografía sobria, sencilla y funcional? Pues lo ha vuelto a hacer pero con un ruso. Con Chéjov y su gaviota, para Teatres de la Generalitat Valenciana. El texto de Chéjov es tan potente que no precisa de aderezos superfluos, y las historias de sus personajes son tan desoladoras que basta con buenos actores para inocular en el espíritu del espectador la dosis adecuada de amargura y melancolía chejoviana.

Parece que Vasco ha encontrado a estos buenos actores en el plantel autóctono que representará una de los dramas más universales hasta el día 27 de noviembre en el Teatro Talía. En una reciente entrevista, el ex director de la CNTC reconocía haber quedado gratamente sorprendido con la calidad de los actores valencianos. Sólo había trabajado antes con uno (Toni Misó, el gracioso de tantos montajes de la Compañía, que aquí es el administrador de la finca), pero la verdad es que no debe tener motivo de queja contra Juanjo Prats (el escritor Trigorin), Juli Cantó (el anciano Piotr) o Josep M. Casany (el médico), que están magníficos en un montaje donde todas las interpretaciones brillan por su correcta falta de afectación (excepto, quizá, el joven Konstantin en sus momentos de mayor histerismo). Por cierto, para los nostálgicos de su pasado clásico, Vasco ha introducido un pequeño guiño en forma de versos cantados… pero no desvelo más.

La Sala Russafa abrió sus puertas en Valencia a principios de este mes (¿no hay que ser audaz para poner en marcha un local teatral en los tiempos que corren? Es para quitarse el sombrero) y lo ha hecho con un montaje sobre Molière, El idiota en Versalles, un texto de Chema Cardeña que es también actor en el montaje y también su director junto con Carme Portaceli. Más hombre de teatro, imposible.

Molière es contratado por el rey Luis XIV para escribir una Medea que debe representarse en los jardínes de Versalles con dos actrices bastante antagónicas: la mismísima reina María Teresa de Austria (la “vaca española”) y la mismísima amante del rey (Louisse La Vallière, dama con “sorpresa” interpretada por un increíble Jerónimo Cornelles). El dramaturgo descubrirá de la mano del músico de la corte, Jean Baptiste Lully, que todo se compra y se vende en Versalles; y nosotros entendemos que todo se compra y se vende en cualquier época y parte del mundo.

Si Molière defiende el esfuerzo, el trabajo y el talento, Lully, vendido al poder, le replica: “Ma ché talento, Molière! Las relaciones, los favores, las alcobas, eso es lo que cuenta. ¿Es que no lo veis?”. ¿La historia nos suena? Arden Producciones, precisamente, desea retratar la sociedad actual mediante personajes o hechos históricos. Además, Arden es un sello creado para recuperar el gusto por el teatro clásico a través de textos contemporáneos; un proyecto, pues, que merece nuestra atención.

Mientras regresaba a casa de paquete en la moto de la webmaster del TC/12, dejando atrás los edificios de arquitectura historicista del barrio de Russafa (un arabismo que significa “jardín”) y atravesando las avenidas de Valencia bajo la luna llena, pensaba en que siempre merece la pena ir al teatro, siempre, no sólo por las dos horas dentro de la sala, sino por la euforia vital tras la salida. Es algo así como renacer, como volver a la vida después de haberla detenido durante el espectáculo.

Menos mal que esa sensación no se agota. De hecho, hasta el domingo puede experimentarse gracias a otro teatro de iniciativa privada que resiste los envites de la crisis (la crisis es también cultural, parafraseando una pintada que hay a la entrada de Oliva, “la crisi és també ecològica”, y es que la crisis general de los mercados oculta las crisis que sólo preocupan a las minorías): el TEM, Teatre el Musical, en el Cabanyal. La Companyia Hongaresa de Teatre (Lluïsa Cunillé, Paco Zarzoso y Lola López) pone en escena Patos salvajes. Octubre es teatro.

Purificació Mascarell // Universitat de València

Un comentario en “Octubre es teatro

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s