ENTRE LAS OLAS SOLA

Hace menos de un mes tuvimos el lujo de contar en este nuestro espacio con una de las personalidades más prestigiosas dentro de los estudios sobre Teatro Clásico Español. Pudimos leer las finas reflexiones que Joan Oleza hizo en torno a la complicada situación que nos envuelve a todos –a unos más que a otros, es cierto– porque a todos nos afectan unos recortes sociales que nos obligan a desandar unos pasos que costaron a muchos sangre, sudor y lágrimas. Y si el texto del maestro estaba ilustrado con un majestuoso bergantín bregando en un agitado mar –el barco de la investigación en el que yo me imaginaba junto a mis compañeros de condición “brecaria”– mi texto, menos pretencioso y con una prosa menos pulida, qué duda cabe, tomando el testigo y la palabra brindada tendrá que conformarse con la imagen de una pequeña barquilla, la mía, como diría Lope, más modesta, más frágil y, precisamente por eso, más amenazada por la tempestad.

Como todos sabréis, el ciclo de conferencias de las XXIX Jornadas de Teatro del Siglo de Oro de Almería se ha suspendido en el último momento. Hace dos años ya se vio amenazado y estuo a punto de no celebrarse. Aquel era el primer año que, recién licenciada, comenzaba mi andadura por festivales, jornadas y congresos. Y Almería fue mi primera parada, por lo que guardo de aquel viaje un grato y muy especial recuerdo. A todos nos parecía imposible que un evento tan importante y con una trayectoria tan dilatada pudiese no ver la luz en un futuro, pero, ya veis, así ha sido, y si lamento la suspensión desde una perspectiva más amplia por lo que supone como pérdida para todos los que nos congregábamos allí ansiosos por asistir, tanto al ciclo de conferencias como a las representaciones diarias, también lo lamento muy sentidamente desde un punto de vista personal, ya que este año iba a debutar en las Jornadas.

A la falta de salida profesional para investigadores nóveles que acabarán su carrera en el mismo momento que acabe su beca de investigación, al estancamiento de plazas en la Universidad y al adelgazamiento de nuestros ya de por sí exiguos sueldos, tenemos que sumar ahora varapalos como este que nos desmoralizan y se ciernen sobre nosotros poniéndonos más piedras en un camino que cada día se hace más difícil de andar.

Yo no sé vosotros, pero mi pobre barquilla hace aguas por todos lados, y mientras achico el agua que amenaza cada vez más rápido la estabilidad de mi navecilla me pregunto qué consecuencias tendrá para todos nosotros la tan traída y venida crisis. ¿Será el caso de Almería el primero de una larga serie? Estudio, escribo, pero no leo el futuro, aunque, eso sí, sigo en cubierta bajo el cielo amenazante y hablo, hablo aunque el agua me llegue ya a las rodillas.

¡Pobre barquilla mía,

entre peñascos rota,

sin velas desvelada,

y entre las olas sola!

¿Adónde vas perdida?

¿Adónde, di, te engolfas?

Que no hay deseos cuerdos

con esperanzas locas.

Como las altas naves,

te apartas animosa

de la vecina tierra,

y al fiero mar te arrojas.

Igual en las fortunas,

mayor en las congojas,

pequeña en la defensas,

incitas a las ondas.

Rosa Durá // Universitat de València

2 comentarios en “ENTRE LAS OLAS SOLA

  1. Ay, Rosa, ánimo con la barca y a remar. A mí me encantaba la canción de resistencia “A cántaros”, de Pablo Guerrero, que decía “tiene que llover, tiene que llover”… Pues la que está cayendo es tremenda. Besos, compañera.

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