Las humanidades ayudan a pensar

A vueltas con el Congreso Internacional “Lope de Vega y el teatro clásico español. Nuevas estrategias de conocimiento en humanidades” que se celebrará en Valencia este mismo mayo; a vueltas con los golpes, los libros y en el concepto de pueblo-enemigo con que estamos cerrando febrero en este país; y a vueltas con el exilio científico al que nos aboca la mala política, a pesar de que haya alguna barca testimonial en medio de la tempestad… preguntaba el otro día en clase a los alumnos para qué sirve la literatura en medio del imperio de lo útil y de lo instantáneo. Estupefacción y escepticismo. Lo normal, vaya…

Uno (yo), que arrastra el cuestionamiento desde que el mundo es moderno, ya se ha prevenido contra la duda y se ha atrincherado con razones de emoción, formación o deleite (nada más y nada menos) para defender el mundo de lo literario, de lo humanístico, que no es sino el personal. Podrán ponernos Bolonias, podrán recortarnos con crisis, pero al menos que no nos quiten la convicción de que la literatura vale para algo más elevado aunque menos tangible que el resto de cosas: pensar.

Pues ante el desasosiego de estos días (semanas, meses, años… ¡ay!), me envía una colega (en paro) la luz de sus esperanzas: “Google contratará a más de 4.000 humanistas en los próximos años”. Cedo mi palabra a las palabras del que firma el artículo, Marcus Hurts, con el grito de que las humanidades se pongan las pilas y salga al mundo real, y con el grito de que el mundo real haga acopio de humanistas que lo piensen y sean capaces de mejorarlo.

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“Google contratará a más de 4.000 humanistas en los próximos años”

22 FEBRUARY, 2012 | 13:27 | Historia de 
Las humanidades en el siglo 21 están desprestigiadas. El pensamiento excesivamente racional apela a la necesidad de poner nuestros recursos en carreras ‘útiles’ como la ingeniería, medicina o empresariales. El cliché reduccionista de que si estudias estas materias acabarás siendo un profesor de secundaria (sin menospreciar esta noble profesión) o engordando las listas del paro se escucha en muchos hogares. Juan Luis Suárez, catedrático de la universidad de Western Ontario, reclamó anoche en una conferencia en Media Lab Prado una reevaluación profunda de lo que significan las humanidades en este siglo. El futuro, aunque cueste verlo, es esperanzador.

Suárez no está solo en su optimismo.  Ya hay empresas punteras que están encontrando valor en especialistas en filosofía, historia y literatura. “Recientemente, el vicepresidente de Google anunció que contratará a más de 4.000 personas doctoradas en humanidades en los próximos años”, anunció.

¿Qué es lo que encuentra esta compañía en las humanidades que no están viendo los demás? “Se han dado cuenta de que no pueden poner todo su esfuerzo exclusivamente en los ingenieros. Necesitan la parte social. Necesitan estudiar la empatía, la emoción y la cultura en un mundo más global”.

Pero el reclamo no es solo encontrar un trabajo en una gran empresa. También hay oportunidades para emprender y participar en proyectos que tienen impacto sobre el mundo. “El lector digital de Amazon debería haber surgido de una startup de humanistas”.

Antes de que ocurra este cambio, Suárez piensa que hace falta ser autocríticos con los académicos. “No hemos sabido transmitir nuestro valor para la sociedad en los años recientes. Hemos vivido en una torre de marfil con un exceso de teoría y poca búsqueda de la utilidad”.

El nuevo perfil de humanista tiene que tener más conocimientos de programación, estar más dispuesto a colaborar y experimentar con herramientas digitales. Ser capaz de trabajar con datos. Tener habilidades para recabar información cultural y saber hilarlos. ”Tenemos que ser flexibles. No has llegado a los 30 ¿y no eres capaz de aprender un poco de python?”, afirmó en referencia a la necesidad de alfabetización digital en este sector.

En la búsqueda de esta nueva concepción de las artes, The Age of Big Data, de Chris Anderson, ha sido una gran ayuda para impulsar esta visión. “Fue una llamada de atención. Nos impactó el mensaje de que había llegado la época de los datos. Da igual tus teorías porque las preguntas surgen del análisis de datos. A partir de allí se elaboran. Antes, las grandes conclusiones se basaban en datos muy pequeños”.

Dejando de lado la teoría, Suárez enseñó ejemplos concretos de cómo debe trabajar el humanista del siglo 21:

En Nueva York se han digitalizado 40.000 menús del siglo 18 al 21. ¿Te imaginas el valor que eso puede tener para los chefs de la ciudad? Revela hábitos históricos, la influencia de la inmigración sobre la comida, información histórica accesible desde una enorme base de datos.

“Biólogos marinos pueden saber qué veranos tuvieron muchas ostras y cuáles no. Un escritor puede averiguar lo que sus personajes comían en un restaurante típico de Nueva York en 1942. El chef Rich Torrisi dijo en un artículo, en The Globe and Mail, que este proyecto ha sido la principal inspiración para crear su nuevo restaurante”.

Suárez, por su parte, participa en un proyecto que está digitalizando toda la información sobre el barroco español. En algunas visualizaciones mostradas en su ponencia se pudo apreciar, por ejemplo, cómo la independencia de los países sudamericanos influyó en la creación de obras de arte en el siglo 18. “Se pasó de hacer mayoritariamente vírgenes a retratos de personas civiles. A través de los retratos se articuló la creación de la nueva sociedad civil”.

Detrás de esta iniciativa hay un esfuerzo de las instituciones canadienses para financiar este tipo de proyectos. “Saben que la diplomacia se puede hacer también a través de la cultura”.

¿Cómo se forma este nuevo perfil de humanista?

En la universidad de Western Ontario, el catedrático ha puesto en marcha un programa para formar a este nuevo perfil de humanista. En él, enseña nociones básicas de programación, emprendimiento digital y crítica práctica. “Estos cursos son perfectamente compatibles con cualquier tipo de carrera”.

“En vez de pedirles un ensayo, les digo que armen una base de datos o que hagan un trabajo multimedia”.

En la misma facultad han elaborado varios proyectos que dan un ejemplo sobre los aspectos que deben tratar los interesados en este campo. Algunos de ellos son:

– Sylva Project, un sistema de base da datos para humanistas.

– Yutzu, una herramienta de coleccción de materiales para la creación de paquetes multimedia.

El cambio ya se está produciendo. Los humanistas resistentes a ello no podrán mantenerse mucho más tiempo en su torre de marfil. Si no actúan, llegarán otros perfiles que tomarán su lugar. ”Si ves la lista de firmantes en Culturomics, un proyecto que analiza las similitudes semánticas entre millones de libros digitalizados, solo uno de los participantes, el linguista Steven Pinker, es humanista. El proyecto está dominado por matemáticos y científicos”.

José Martínez Rubio // Universitat de València

2 comentarios en “Las humanidades ayudan a pensar

  1. “Google contratará 4.000 doctorados en humanidades en los próximos años”. Vaya, parece que detrás de Google hay gente inteligente🙂 “Las humanidades no sirven para nada” es una reflexión corta de miras; mejor dicho, es una irreflexión. Poco podemos avanzar sin comprender al mundo y al hombre. Ay, infelices de los informáticos y los ingenieros que desprecien nuestra labor.
    Gracias por traernos un poco de optimismo, Jose.

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