J.B. lee a Calderón y otras historias

No habrá nostalgia: no echaré de menos a los confiados cisnes del río Cherwell, ni los caprichos barrocos del Trinity college, ni los árboles en flor de la University Church. Tampoco echaré de menos las bibliotecas: ni la de la Institutio Tayloriana, familiar con el paso de los días, ni la Special Collections Reading Room, con sus lectores de manuscritos y libros centenarios, ni la antigua y espléndida Duke Humphrey´s, en el corazón de la Bodleian. Pero en mis últimos paseos las gárgolas grotescas que miran hacia los viandantes parecen burlarse de mi propósito, y sé que al final este se quedará en el aire de Oxford, el mismo al que apuntan sus dreaming spares, sus agujas de ensueño.

En estos paseos también recuerdo a veces anécdotas que me han acontecido durante la estancia. Algunas me hacen sonreír, otras me devuelven la indignación que sentí en su día y que yo creía desvanecida por completo, otras son misterios que seguirán sin resolver cuando me vaya. Aquí sigue una pequeña antología de bookworm en las libraries oxonienses.

1.

“J.B. I had read this volumen for the second time in March 1789”. Esta anotación manuscrita en tinta azul aparece en la segunda página en blanco de la Primera Parte de Comedias Escogidas que se halla en la biblioteca Bodleiana. Antes de adentrarme en el volumen y apuntar detalles de portada y siguientes me evado y pienso en J.B. (¿John Bainton? ¿Joseph Berry? ¿Justeriny and Brooks?): es un inglés del siglo XVIII y tiene entre manos el mismo libro que yo esta mañana; se halla sentado en el salón de su casa en Londres mientras la criada le sirve con delicadeza un té (¿o es un whisky?). La luz de la Special Collection Reading Room es demasiado fría para estas ensoñaciones y, pese a todo, J.B. pasa la primera página de Escogidas, bebe un sorbo, pasa la segunda, la tercera y empieza a leer. Y lee y lee, y termina una obra y otra. A medida que avanza, tuerce el gesto, refunfuña, protesta. Al final de cada comedia entinta la pluma para dejar constancia de su opinión: en la tabla de contenidos, junto al título La Baltasara, escribió: “El mundo no tiene más loca comedia y más desatinada”; al lado de La exaltación de la cruz: “Pobres españoles, ¡y qué patochadas vos embocan!”; a Chico Baturi la calificó de “extravagancia de extravagancias”. Arrebatado por la sensación de haber perdido muy mal el tiempo, pergeña estos cuatro versos: “Tu cabeza, Calderón / era llena de invención / pero tan disparatada / que dijiste mucho y nada”. Y firma: J.B. Furioso, cierra el tomo, avanza con él a grandes zancadas por el suelo enmoquetado y lo olvida para siempre en la estantería.

2.

Yo buscaba una edición de cierta obra calderoniana del 2007; había anotado el título, el autor, el año y la signatura en un papel que le enseñé a la bibliotecaria. Esta se fue y vino al momento con la comedia, pero no con la edición que yo necesitaba sino con otra unos años anterior. La bibliotecaria comprobó que había una duplicación errónea de signaturas y de nuevo la perdí de vista entre las estanterías. Al poco vino con la edición del 2007. Yo hojeaba ya impaciente el librito cuando oí: “¿Me puedes decir en qué se diferencia este libro del otro?”; sorprendida, le respondí: “Es otra edición… Algunas palabras cambian…”; y ella, con una seguridad fulminante, sentenció: “¿Algunas palabras cambian? ¡Eso es imposible! ¡Es un texto clásico!”. Y dicho esto regresó al cubilete de cristal desde donde despachaba los préstamos, cuya puerta, ¡oh, filólogos!, ojalá cerrase para siempre la mano fantasmal de Hartzenbusch o Vera Tassis.

3.

Mientras que en la Special Collections Reading Room y en la Duke Humphrey´s las normas de seguridad son las esperables para una sala donde se presta material antiguo (o sea, hay que dejar en la taquilla bolsos, bolígrafos y tentaciones de comprobar la propiedad del nombre “volumen de faltriquera”), en la Taylor uno puede consultar una comedia del XVII mezclado con los vulgares lectorcillos de libros contemporáneos. Solo hay que rellenar una ficha y esperar que las agujas del señorial reloj que preside la sala avancen un poco. “Be careful, it´s a very old book”, dice la bibliotecaria, que sujeta el volumen como temerosa de que se le vaya a deshacer entre las manos.

Uno de esos libros no era en realidad un “very old book” sino un jovenzuelo del siglo XIX. Un facticio compuesto por nueve comedias de orígenes diversos: desde sueltas de la centuria inmediatamente anterior a una obra arrancada -¡ay, el dolor es casi físico!- del tomo de la Parte XXX de Diferentes. De propina, anotaciones de scholars tan lúcidas como aquella que señalaba para una suelta con pie de imprenta de Francisco Suriá y Burgada (conocido impresor del XVIII): “It appears to have been printed in the 17th century during the poets life or soon after his death at 1681”. Muy bien, me dije, había dado en el clavo: Calderón murió en 1681.

4.

La Taylor Institution ha sido desde el primer día un lugar de descubrimientos; entre sus estanterías altísimas y en el sinfín de sus fondos, en el laberinto de sus escaleras y en lo que se ve o no se ve a través de los cristales de sus puertas, hubo ocasiones en que me perdí y otras en que encontré lo que no sabía que estaba buscando. Otras veces me detuve mucho tiempo tratando de descifrar alguno de sus acertijos: en el mapa de sus fondos, la sección de spanish literature se ilustra con una caricatura de un señor calvo y con cara de J.B. leyendo a Calderón; me pregunto por qué no una sencilla silueta del Quijote o –puestos a barrer a para casa- un Segismundo encadenado.

 

Y otra quisicosa que me detuvo más de una vez en el pasillo que comunica los fondos de la Taylor con la sala principal: este cartel que dice: “Por allí; por aquí: el paraíso. Siga hasta el final y a continuación pregúntele a los ángeles”. Puedo decir que me iré de Oxford con, al menos, este misterio resuelto: por allí solo hay libros, por aquí solo hay libros. Le paradis, absolument.

Isabel Hernando Morata // Universidade de Santiago de Compostela

Un comentario en “J.B. lee a Calderón y otras historias

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s