Congreso, día 3.

Burla burlando, van los dos (días de congreso) delante. Y es que una crónica me mandan hacer de este congreso, y en la vida me he visto en tal aprieto. Bromas aparte, hoy viernes ha sido el tercer día de nuestro esperado congreso de Artelope. Y qué rápido se nos está pasando y escurriendo entre las manos.

La jornada empezaba con la ponencia del profesor Gonzalo Pontón, de la Universidad Autónoma de Barcelona, miembro del grupo Prolope. Partiendo de la experiencia del proyecto que dio razón de ser a Prolope, la edición de las Partes de comedias del Fénix –ediciones tradicionales en papel- el profesor Pontón ha reflexionado sobre las nuevas posibilidades que ofrece a la ecdótica tradicional el uso de las nuevas tecnologías, que multiplican virtualmente hasta el infinito la capacidad de mostrar el aparato crítico del texto. Las posibilidades de lo digital deberían encaminarse, en su opinión, a compaginar la dimensión de la edición crítica como outil de recherche –utilizando el término de la crítica textual francesa- con la de livre à lire, para que el producto riguroso fruto de la investigación profesional pueda diversificar así su utilidad.

Tras la pausa para el café de rigor, han tenido lugar las dos sesiones de comunicaciones de la mañana. Como quien esto escribe no podía dividirse ni demediarse como el famoso vizconde, ha tenido que elegir, y se ha quedado –los asientos son más cómodos- en la que tenía lugar en el Salón de Actos. Allí, presentados por el profesor Felipe Pedraza Jiménez, cinco comunicantes han aportado distintas visiones de asuntos diversos de la obra de Lope. La profesora Maria Grazia Profeti nos ha ilustrado, a partir del ejemplo de algunas comedias mitológicas de Lope, acerca del modo en que este reciclaba sus propios materiales para adaptarlos a las circunstancias de la representación. Por su parte, Juan Ramón Muñoz y Diana Berruezo han abordado la relación de Lope con la obra de los novellieri italianos. Mientras el primero ha destacado la importancia de tener en cuenta qué textos concretos, qué versiones, adaptaciones y traducciones leyó Lope de los autores italianos, para sacar así las conclusiones correctas sobre su trabajo de reutilización, la segunda se ha centrado en la influencia sobre el Fénix de las novelas de Masuccio Salermitano, que Lope debió conocer a través de la antología de Francesco Sansovino. Por otro lado, Alberto Gutiérrez Gil nos ha presentado sus conclusiones acerca de la presencia, en el género palatino, de Hungría como espacio narrativo; y Luis Bautista Boned ha partido de la obra El halcón de Federico para ejemplificar el cambio en la concepción de la verdad y el conocimiento que se produce en ese momento crítico del pensamiento europeo que es el siglo XVII, cuando la filosofía de Descartes escenifica un cambio de paradigma que separa tajantemente a la mente de su objeto de conocimiento.

Por otra parte, en la otra mesa de comunicaciones, moderada por el profesor Ignacio Arellano, Amparo Izquierdo, Davinia Rodríguez, Rodrigo Faúndez, Ricardo Castells y nuestra compañera de blog Rosa Durá –mañana te toca a ti, Rosa- han desgranado diversos aspectos relacionados con los autos sacramentales y coloquios de Lope y otros dramaturgos áureos.

La mañana acababa con la mesa redonda, moderada por el profesor Joan Oleza, en que los profesores Ricardo Serrano Deza, José Luis Canet, Alejandro García Reidy y Josefa Badía han puesto en común sus preocupaciones, opiniones y preguntas acerca de los desafíos y posibilidades que las nuevas tecnologías plantean a la investigación sobre el teatro de los Siglos de Oro. La necesidad de incidir en la sociedad en mayor medida de la conseguida hasta ahora, de transferir los resultados de la investigación a las enseñanzas medias, de calar en los medios de comunicación, de reformar determinadas inercias del propio medio académico –que sigue considerando lo divulgado digitalmente por debajo de lo impreso- y los modos en que debe imbricarse la colaboración entre el humanista y el técnico han centrado las intervenciones de los miembros de la mesa y el posterior debate con el público.

 Llegaba luego la comida, momento para el relax, la continuación de las conversaciones de la mañana, el inicio de otras nuevas más desenfadadas y la satisfacción de las necesidades alimentarias, pues no solo de teatro vive el filólogo. Tras ella, llegaba el turno de la sesión de comunicaciones vespertina, presentada por el profesor Serrano Deza, y centrada en el ámbito de las ediciones digitales. Carlos Muñoz Pons, técnico de los grupos Artelope y Catcom, ha compartido con nosotros de manera muy clara y didáctica los pormenores del proceso de edición de textos en la base de datos Artelope y la Colección de Teatro Clásico Europeo. Por su parte, el profesor Jesús Tronch nos ha mostrado, a partir del ejemplo de Hamlet, los retos a los que se enfrenta la edición en la mencionada Colección a la hora de elegir los textos apropiados para formar esa panoplia de versiones (la original y las traducciones inglesa, francesa e italiana) que constituyen el objetivo de la colección. La profesora Natalia Corbellini ha partido de la obra Lo fingido verdadero de Lope para señalar, asimismo, las dificultades que la confrontación de traducciones, versiones y refundiciones plantea. Cerrando la mesa, la profesora Maria Rosell nos ha ofrecido unas calas en la tradición literaria de la figura de don Juan, en un contexto español y europeo.

Como broche final de la jornada, hemos disfrutado con la explicación que la profesora Margaret R. Greer nos ha hecho del proyecto que desde hace veinticinco años dirige, Manos teatrales, pionero en la creación de bases de datos informáticas de información teatral, que tiene por objetivo crear un vasto catálogo de “manos”, es decir, de identidades de copistas (autores, directores de compañías, copistas profesionales) de manuscritos teatrales áureos, que facilite el estudio de estos documentos.

Fin con este párrafo le voy dando. Aunque nos falta el estrambote: la representación esta noche, en el edificio de La Nau, de la comedia Los locos de Valencia. Y como tengo que salir para allá, a disfrutar del lado material, corpóreo y gozoso, de la materia que desde otros puntos de vista estamos abordando estos días, mirad si os gustado la crónica, y está hecho.

David Guinart Palomares // Universitat de València

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