Slider_JRTorres

¿Bruma o Islero?

—¿Sabes qué es esto?

—Esto es un… Pues… ¿Es eso que se le pone a los toros, no?

—Sí, señora, es una divisa.

—Ah, sí, la verdad es que no sabía cómo…

—Trae a Bruma.

—¿Qué?

—Que traigas aquí a tu perrito Bruma.

—¿Para qué?

—Para engancharle la divisa en el lomo.

—¿Tú estás loca o qué te pasa?

—Uy, ¿pero no decías que la polémica de los toros era una tontería?

—Decía que si dejamos de prestar atención a los taurinos, las corridas acabarán desapareciendo en unos años. Que ir a la contra está avivándolas. Y que a mí no me gustan los toros, pero me parece que prohibirlos no es la mejor solución. No decía que le metas ese harpón a mi pobre cachorro.

—Y yo me pregunto, ¿por qué alargar violentamente la agonía de un toro está permitido y hacer lo mismo con un perro nos puede llevar a la cárcel? ¿Hay animales de primera división y otros de quinta, o cómo va esto?

—Guapa, no me puedes comparar al pequeño Bruma con esas bestias. La ley de protección animal me avala.

—Cierto, los toros son la excepción. ¿Te has fijado en que los taurinos abusan de grandes palabras para defender la violencia y la muerte? Libertad, cultura, arte…

—Bueno, se trata de una tradición con hondas raíces, que bebe de la antigüedad clásica…

—Golpear a mujeres y niños también ha sido frecuente hasta hace poco, pero la humanidad ha avanzado y ha prohibido ciertas prácticas sociales establecidas, ciertas costumbre y tradiciones que causaban daño a otro ser.

—Una comparación imposible: maltratar a un humano no es lo mismo que el toreo, que además comporta todo un universo cultural.

—La cultura per se no es algo bueno. Los nazis eran cultísimos. Y mira lo que hicieron. Que los toros sean cultura (un cajón de sastre en el que ya entra cualquier cosa) no los convierte en un referente moral. Una cosa es la ética, lo que está bien y está mal, y otra cosa es la cultura.

—Según tú, ¿tampoco tendrían categoría de espectáculo?

—Sí, claro que la tienen. Como el circo romano y sus fieras devorando a los condenados a muerte; como las ejecuciones públicas de la Inquisión…

—De nuevo, te pasas tres pueblos con las comparaciones.

—¿Sabes qué ocurre? Que hay una serie de personas que disfrutan con esta “fiesta”, cuyo protocolo posee una innegable poesía, pero que se resume crudamente, más allá de Lorca, Romero de Torres y Manolete, en maltratar a un animal hasta su muerte. Se le pueden poner clarines, timbales, sombreros, famosos, banderas y olés, pero no deja de ser una apología de la violencia.

—De verdad que no creo que los aficionados tengan esa vena tan gore

—Entonces, ¿qué? ¿Le enganchamos esto en el pescuezo a Bruma? ¿O se lo ponemos a Bragao, a Gallardo, a Perdigón, a Ramillete, a Islero…?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s