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Eritrea, te dije

—Asmara es conocida como la pequeña Roma africana. No en balde fue capital de una colonia italiana desde 1890 hasta 1941. Me pregunto en qué estado de deterioro se encontrarán los bellos edificios modernistas y art déco que caracterizaban sus amplias calles, tras tantos años de aislamiento y miseria… Aunque no creo que a Isaías Afewerki esto le preocupe lo más mínimo, claro… ¿Te suena el nombre?

—Pues no, la verdad.

—Es el dictador de la Corea del Norte africana.

—Pero, vamos a ver, ¿a qué país te estás refiriendo?

—A Eritrea.

—¿Eritrea?

—Eritrea, el mayor productor de refugiados de la Historia. Un estado convertido en prisión desde que, en 1991 y tras su independencia de Etiopía, el régimen militar de Afewerki impusiera el imperio del terror. La ONU acaba de presentar un informe donde denuncia veinticinco años de crímenes contra la humanidad de manera sistemática y generalizada. Ese informe que se nos ha desgranado en todos los informativos…

—¡Ah! Pues no me he enterado…

—Ni tú ni nadie, tío. Pero yo te hago un resumen rapidito. En Eritrea hay 400.000 ciudadanos que son, simple y llanamente, esclavos del gobierno. También hay 10.000 disidentes en cárceles terroríficas donde puedes pasar dos años sin saber de qué se te acusa. O morir torturado. Los niños crecen entre miles de minas antipersona que nadie se preocupa por desenterrar. En líneas generales, los cinco millones de habitantes del país viven inmersos en una realidad que ni la peor pesadilla de Kafka podría pergeñar. ¡Ah! Y cada mes, 3.000 eritreos huyen por la frontera con Sudán. Muchos de ellos mueren en el desierto. Por lo visto prefieren ese final a permanecer instalados en el horror.

—Madre mía, no tenía ni idea de todo eso.

—Mientras se nos machaca con el último mensajito de Maduro para Rajoy, con el “corrupto, te dije”, mientras nos empapamos de Tele-Venezuela cada mediodía, mientras la patria del escritor Rómulo Gallegos y del cantante Carlos Baute (sí, los contrates son universales) protagoniza el debate de la campaña electoral española, en Somalia muere un niño cada seis minutos y en Birmania los presos prefieren la pena de muerte a dos años de la cárcel más terrible del mundo. Pero de eso no se habla. Y no se habla porque en el fondo da igual si la gente sufre en Somalia, Birmania, Eritrea y en la mismísima Venezuela. Lo que importa es asustar con el coco a los votantes timoratos. Y conseguir que mañana salgan los nuestros en las urnas, para seguir cobrando. Es de una hipocresía tan vomitiva fingir que te interesa denunciar los abusos que realizan otras naciones sobre sus ciudadanos cuando, en realidad, solo te interesa tu parcelita de poder… ¿Venezuela? A costa de olvidar desvergonzadamente los cientos de países donde cada día se violan los derechos más elementales del ser humano. Incluido el nuestro. Entenderás ahora porque, según datos del consejo de informativos de la propia TVE, en el mes de mayo se dedicaron 31 minutos a noticias relacionadas con el paro, la mayor preocupación de los españoles, y 71 minutos al país de Nicolás Maduro, nuestro martirio particular.

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