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Blindaje

—Llevo tiempo constatando que los mismos que estaban en el sistema a finales de los 70 y en los 80 siguen estando en los puestos de mando actualmente, sean económicos, culturales o sociales.

—¿Lo dices porque Víctor Manuel y Ana Belén han vuelto a la carretera?

—Lo digo porque si ves cualquier portada de la revista Ajoblanco o similar, y ves los colaboradores y los temas, estamos en la misma España de la Transición.

—Hay que pegar un barrido a tanta cabeza calva llena de pelusa blanca. Los hombres de 70 años siguen moviendo el mundo en el que se mueven los jóvenes pegados a sus pantallitas. ¡Hay que hacer la revolución!

—¡Inocente! Fíjate en algo interesante. El sistema siempre se ha blindado ante la radicalidad de los que se venden como pulverizadores del sistema. Mientras mandaba la derecha en la II República, más o menos funcionó el invento. Pero cuando subió el Frente Popular, más allá de todos sus errores políticos y estratégicos, los ricos y poderosos dijeron: ale, ya está bien el asunto, golpe de Estado y a seguir arriba los que siempre hemos estado arriba. ¡Venga!

—¡Ah! Entonces… Lo mismo ha pasado ahora, ¿no? Aunque afortunadamente sin bombas ni checas. Cuando el sistema ha visto que podía gobernar el PSOE con Podemos, ha sufrido una reacción de repliegue. El establishment entero: viejos capos de partido, viejos propietarios de prensa, etc., han dicho: ale, ya está bien el asunto, golpe de Estado a Pedro Sánchez, y a seguir arriba los que siempre hemos estado arriba. ¡Venga!

—Exactamente, a eso me refería. A que algo tiene que cambiar para que todo siga igual y no se ponga en peligro la cúpula. Lampedusa 3.0. El sistema es siempre de los ricos y de los poderosos y solo a ellos ampara. A los del subsuelo, los que se mueren del asco, no los protege nadie. Tampoco Podemos, ojo, que siempre ha jugado a la ruptura del sistema como quien ve «Juego de tronos». Seríamos muy ingenuos si consideráramos a los jóvenes, per se, como la panacea. Los jóvenes también envejecen.

—La única certeza es la falta de salidas para los del subsuelo.

—Para los del subsuelo, al menos en Europa, existe la posibilidad de trepar hasta una pequeña cima cogiéndote a las endebles maromas que el sistema no tiene más remedio que dejarte, para que el abuso no sea tan descarado: la maltrecha educación pública, las becas cada día más precarias. Estudiar, estudiar, estudiar. Es el único salvoconducto para salir del subsuelo. Porque los del subsuelo no tienen contactos ni familiares en ningún escalafón que los aúpen. Tienen que subir con la fuerza de sus brazos.

—Y, de vez en cuando, no te olvides, echar una mirada atrás, a los que ni siquiera se les lanza una cuerdecita de esparto para que se agarren, a los millones de personas que son pura carne de cañón. La base humana en la que se cimenta este sistema con blindaje a prueba de bombas.

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