Modelos

—Un ejercicio de crítica feminista es sentarse a ver con ojos de género el programa de Televisión Española «Corazón»…

—Pagado con nuestros impuestos. Y nunca se entenderá por qué; por qué Bertín Osborne o Javier Cárdenas con nuestros impuestos… Pero no nos desviemos, di.

—Te acomodas en el sofá con un bolígrafo y, atenta a la ideología machista que impregna cada ápice del espacio rosa (en apariencia inocuo), vas anotando las ocasiones en las que la felicidad de una mujer se cifra en el matrimonio y en la procreación: «Fulanita ya es mamá; menganita le da consejos después de haber tenido tres retoños; no-sé-quién se ha vuelto a enamorar y dice que sí, que este es el definitivo; no-sé-cuál prepara su boda porque sabe que es el día más especial para una chica; la actriz tal ha recuperado su talla en un mes tras dar a luz; la modelo cual se preocupa por alimentar sano a su familia; la cantante x se recupera de su ruptura sentimental junto a un amigo especial…».

—Es un bucle infinito: amor romántico (pero no del de Byron, claro, del chungo), matrimonio, embarazo, crianza, divorcio y vuelta a empezar la función.

—Así es. Y el modelo de mujer que se proyecta en este tipo de programas resulta tan irreal como perjudicial: la mujer debe ser sexy, joven (o aparentarlo), delgada, madre, esposa y luego, en el tiempo que le queda, dedicarse a algo más: diseñar joyas, ser la imagen de una firma de moda o lucir palmito en fiestas «cool», qué sé yo.

—Está claro que el montaje del programa persigue únicamente el espectáculo. Aunque el resultado final sea una farsa cutre de vidas vacías sin un ápice de interés, un cartón piedra con purpurina que esconde las típicas miserias. Pero, ¿qué modelo femenino se exporta a las chicas más jóvenes y con menos conciencia crítica?

—Llevo tiempo defendiendo la necesidad de incluir los estudios de género en el sistema educativo desde primaria hasta bachillerato. Sinceramente, me parecen mucho más necesarios y útiles para la vida que tocar la flauta dulce, y mucho más complicados de aprender por uno mismo que el manejo de un ordenador, por ponerte dos ejemplos de asignaturas «blandas» que llenan los horarios estudiantiles.

—Es que, hija, si fuera por ti los colegios públicos se parecerían a liceos italianos y todo se aprendería a partir de dos grandes ramas del saber, la Filosofía y la Historia.

—Ay, si yo pudiera confeccionar los planes de estudio en España. ¡Cuántos Sénecas y Vitrubios despuntarían en el siglo XXI!

—No apuntes tan alto. Si se cumplieran los planes de estudio actuales, ya se adelantaría mucho… Pero no nos salgamos del cauce. Sobre modelos de mujer para las más jóvenes hablábamos. Y tengo que decirte que una alegría se nos permite en los últimos tiempos. Que ya he conocido algunas chicas, niñas incluso, que tienen muy claro a qué mujer quieren parecerse de mayores. Y el referente no puede ser mejor: la laureada deportista Carolina Marín.

—Pues sí que es un modelo estupendo para las niñas: humilde, pero atrevida y valiente, con gran seguridad en sí misma, pero sencilla de carácter, luchadora, atrevida en la cancha, con esa fuerza que hace temblar a sus oponentes, y a la vez educada, seria y formal, con el espíritu de sacrificio que exige llegar tan lejos, y con un físico tan natural como poderoso, sin necesidad de potingues ni photoshop. ¿Dónde hay que firmar para que se pase por todos los colegios? Ella sola es una asignatura completa de feminismo.

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